las diferentes clases de adobo
Ya desde la antigüedad una de las preocupaciones del hombre ha sido la conservación de alimentos, de aquí fueron surgiendo primero los ahumados, después las salazones, luego los escabechados...hasta llegar finalmente a los adobos. En un primer momento, las especias se utilizaban, más que para alargar la vida de los alimentos, para disimular el estado del producto dándole un sabor especial, entonces empezaron a surgir los adobos que ayudaban a disimular el sabor de los alimentos además de modificar y mejorar su aspecto y su olor, finalmente comenzó a usarse como método de alargar la vida útil de los alimentos siendo posteriormente mejorado con la aparición del frío y de otras técnicas más modernas. Sin embargo, ninguna de las técnicas empleadas antiguamente como conservante han dejado de emplearse, puesto que cada una de ellas también aporta un sabor especial que nos recuerda las técnicas de preparación de alimentos tradicionales. Según esto, podemos diferenciar entre los diferentes adobos: aquellos empleados para cocinar con los que se busca dar sabor a las carnes y a los pescados a la vez que se prolonga a corto plazo la conservación de los alimentos; también tenemos aquellos adobos que se emplean para realizar conservas, en la zona del Bajo Aragón se encuentra una amplia variedad de productos derivados del cerdo blanco que se conservan en adobo, esta práctica tan común en el Bajo Aragón se debe a la fama que tienen los cerdos blancos criados en esta zona con los que también se elaboran los famosos jamones con denominación de origen de Teruel; otro adobo muy importante de la zona del Bajo Aragón es el que se utiliza para la posterior curación de los productos en los secaderos, como son los curados con Denominación de Origen; por último, tenemos el adobo empleado para escabeche, el cual realiza una gran labor como conservante. Si queremos realizar un adobo para cocinar carnes o pescados disponemos de una gran variedad de recetas, puesto que los adobos aportan diferentes sabores además de ser excelentes conservantes, esto explicaría que utilicemos aquellos ingredientes que más se ajusten a nuestros gustos y al sabor que queremos que asimilen las piezas a adobar. Si queremos adobar algo de pescado, normalmente utilizaremos un adobo más suave que el empleado en la carne, los ingredientes más habituales son agua con vinagre o limón a los que luego se añaden especias o hierbas aromáticas como el ajo, perejil, orégano, pimienta, comino, tomillo, laurel...Si queremos realizar un adobo para la carne (especialmente para asar al horno) podemos realizarlo con aceite de oliva, vinagre de jerez y sal como ingredientes base a los que después añadimos las especias o plantas aromáticas que deseemos como ajos, laurel, pimentón dulce y tomillo, o bien pimentón dulce, orégano, tomillo y albahaca. Una clase de adobo muy utilizado para hacer barbacoas consiste en mezclar una pizca de hierbas como comino, orégano, tomillo y romero en medio vasito de vino blanco con dos vasitos de kétchup, 2 cucharadas de azúcar moreno, 5-6 gotas de tabasco, aceite y sal; basta con macerar la carne con este adobo durante 2 horas y estará a punto para cocinarla.
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